domingo, 9 de diciembre de 2012

Milonga del Tape Farías


Aquí me pongo a cantar
Milongas sin fundamento
Recuerdos que llevan a un tiempo
Ya olvidado y perdido

Si tuviera que empezar diría
Que era una noche cualquiera
No era una noche fría
Ni estrellada ni nubosa

Que el pez por la boca muere
Y aquella noche de copas
De cartas y amores pagos
En algún zanjón terminaría
La vida del Tape Farías

Esta milonga no tiene principio
No tiene fin
                     Como la vida
No la vida de uno nadando en la correntada
Sino la de todos, todos los días
El mañana no existe en el ayer
Y el ayer es mejor pasarlo a la cuenta
De las perdidas

Pero el Tape era un hombre
Con mucha filosofía
Se olvidó el puñal en su casa
Pero no olvidó su hombría

Eran dos y en una esquina
Le pidieron para el vino
Y de amigo, compañero, lo llamaron
Uno le clavó l daga en el pecho
El otro en la espalda, entre costillas

El Tape era hombre de pobreza bien sabida
Veinte pesos
Le sacaron
Y una medallita de la virgen maría.


Que te duela

Siempre me imaginé la poesía como algo que te toque, que te llegue, un fuerte tufo amoniacal en una madrugada post resaca, el dolor de cabeza y los dulces recuerdos de la  noche anterior, o no tan dulces, tal vez bochornosos.
Algo que te resbala por el pecho y estruja el corazón.
Por eso, esta letra es una de las formas de poesía más grandes que existen, porque nunca me resultó indiferente:


EL CAMIÓN
Pequeña orquesta reincidentes



Pasé despacio y saludé a policías y puesteros
del puente nada se nombró por donde la vi asomarse
la larga fila de camiones le volaba el pelo largo
el mío pesaba también, volví y ya no había nada para mí

La carga pesa y alenta 
y las huellas te van llevando, 
clavándote y arropando
pero ves el espejo y volanteás
a buscarla como sea
el ansia ciega contra el sol
se lleva otro día en tu nariz
"Mañana Mama voy vendé,
dame un beso y no me esperes.
Las cajas ya las entregué
la lona se la dejo al Rober".
y voy a seguir a pie caminando,
más arriba, más liviano,
porque siempre anda en los puentes
Y las rutas chicas ripios
que yo piso se deshacen
como el polvo entre mis pasos
bajo un sol que quema el día en tu nariz