Huí al refugio de piratas
Adonde el águila señorea
Guarida de dementes totalitarios
Con nombre de historia perdida en medio de la océana
Dos días después que te fuiste a patinar y no volviste a quererme
Tu voz sonaba en el teléfono tan fría y cruel
Huyendo de vos, de tu voz, de tu conciencia
De la leyenda de amor que te dediqué enceguecido de humo
Contemplando los focos ígneos al costado de la carretera
Que pasaba veloz en torrentes urbanizados
Hechos pedazos por el juego de la modernidad
Huía también de la muerte
Del poeta autodestructivo
De sus canciones que no quise dedicarte porque eran demasiado para vos
Que leía ciegos políglotos
Dueños de palimpsestos inmemoriales
Justo antes de morir de una falla a la poesía
De todo aquello que representó para mí ser un tipo normal
Inserto en la sociedad
Que había aceptado el juego como si nada
Que de un día para el otro presentó cartas a todo el mundo
Contándole la novedad
Y que ahora me reconozco
Vuelvo a ser yo
Triste y melancólico
Sin crédito en el celular que nunca quise tener.
No hay comentarios:
Publicar un comentario