Es curiosa la facultad del AMOR en tanto estado síquico para generar fetiches. Objetos que no dejan de ser tales se convierten en nudos en una historia, hitos importantes en una relación.
Los más comunes son las canciones, seguido por los libros, las remeras que se regalan, un graffitti, una entrada a un recital, una caja de bombones y ositos de peluche, los detestables y cursis ositos de peluche que novios sin imaginación regalan a novias aún con menos imaginación (sinceramente, si yo le llego a regalar a una novia (mía) un osito de peluche que diga "I love you" estampado en el pecho y no me lo tira por la cabeza acusándome de terraja y queriendo zafar de algo un poco más original y costoso, inmediatamente la dejo por mediocre).
Bueno, parece ser que también y poco a poco empiezo a mostrar mis manías en este intento de ocultamiento de personalidad.
Entre esos fetiches que nos inventamos, el más curioso por lo menos para mí, han sido unos pocos cigarros sueltos que regalé.
Y como juré no escribir más poemas, entonces me dedico a hacer canciones.
"Mirando tus cigarros"
Acaricio el borde del acolchado
Mientras pienso en vos
Es la hora de la siesta
De los ojos pesados
Acomodás el bolso
Mirás mis cigarros
Pero acá iría un gerundio
Y la segunda persona
Del singular
Sin duda que:
“Mirando tus cigarros”
Es mucho más cool y poético
Pero qué me importa esto
Si no puedo estar con vos
Si no podemos dormir siesta juntos
Y fumarnos mis cigarros
En la cama con calor
A la hora de los ojos pesados
Manchando el borde del acolchado
Recordando aquella noche
El clandestino amor
Los solos de armónica
La luz de un farol
La vida de los otros
Y nuestra ambición
De querer ser libres
De fumarnos cualquier cosa
Y escuchar a DIOS cantando
“Like a Rolling Stone”.-
Supongo que los cigarros son buen recordatorio de una relación terminada, al menos sé que de esa marca jamás volverá a fumar.-
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