sábado, 4 de agosto de 2007

Descubrí no hace mucho ciertas constantes reflexivas en mi vida, que me permiten de vez en cuando razonar porqué sigo sin entender nada de nada de nada de nada de nada de nada:

No puedo sentir el olor del humo de mi cigarrillo
No puedo mirarme a los ojos ni aún en el espejo y reconocerme
Nunca intento algo más aunque esos ojos me demuestren que hay mucho por delante
Me gusta esperar que algo pase
Algo
Los otros días la vi
Ya era toda una mujer
Su mirada daba miedo y su andar retumbaba en las baldosas del hall
Pero su cuerpo ya no es para mí
No puedo
No siento frío en las manos, pero están heladas
Y me dan ganas de llorar pero no puedo
Y me dan ganas de escapar pero no quiero
La sarna con gusto no pica
PERO SANGRA.-

No hay comentarios: